lunes, 4 de agosto de 2014

¡Más de 1800 descargas de la antología SEX!

En tan solo cuatro días, la antología de relatos eróticos en la que participo, ha conseguido más de 1800 descargas.

Os invito a tod@s a que descarguéis y leais nuestros relatos, pues son todos una maravilla. Podéis descargarla en formato PDF o EPUB.



¡Esperamos vuestros comentarios en la página de Facebook!

https://www.facebook.com/SEXantologiaerotica2014?fref=ts

Y podéis descargarla aquí:


https://sites.google.com/site/sexantologiaerotica/

¡Un besazo a tod@s!

Os dejo un fragmentito de mi relato para abrir boca:

"

Tras la comida nos tumbamos bajo los árboles y estuvimos hablando sobre nuestras vidas. Lucas era abogado y estaba separado, algo que me sorprendió, puesto que yo había pensado que era más joven. En realidad lo era, pues tenía treinta años, pero se había casado pronto y no había funcionado. Me contó que tras el divorcio, un amigo y él decidieron crear ese lugar de vacaciones. Me sorprendió que pudiésemos hablar de esa forma tan sincera, sin preocupaciones, sin pensar en lo que el otro iba a decir. Incluso le conté mi afición secreta a la poesía. Él no puso caras raras como tantos otros habían hecho antes. Lucas me miraba mientras yo hablaba, se limitaba a asentir o a dar su opinión, pero sin juzgar. Jamás me había sentido tan cómoda con un hombre. Y ni siquiera su rostro atractivo y su cuerpo de escándalo me cohibían.
            Hasta que me rozó.
            Del brinco que di me incorporé. Había sido un roce involuntario al cambiar él de postura, pero mi piel despertó de golpe, sin avisos. Se apoyó en los codos y me miró con expresión interrogativa.
            —Me has dado electricidad —murmuré. No era del todo mentira. Todo mi cuerpo se había encendido con esa simple caricia.
            —¿Te molesta que te toque? —preguntó con una extraña mirada.
            —Eh… No… —me senté de nuevo a su lado, tratando de disimular.
            —Porque me gustaría tocarte mucho —dijo de repente, clavando en mí esa mirada de felino seductor—. Por todas partes.
            No supe qué responder. Pensé que me estaba gastando una broma o que en su agua había drogas. Pero entonces su mano se posó sobre mi muslo desnudo. Lo miré asustada, pero él se limitó a devolvérmela con un gesto muy caliente.
            —No acostumbro a tener relaciones con clientes.
            ¿Relaciones? ¿A qué se estaba refiriendo? ¿Por qué su rostro estaba tan cerca del mío y yo no podía apartarme? Su cuello desprendía un fresco aroma, como a hierbabuena, mezclado con algo salvaje. Me moría de ganas de hundir mi nariz en su piel, pero me contuve. ¿Qué significaba todo aquello?
            —Pero al descubrirte en el río y saber que me estabas mirando, me he puesto cachondo.
            Abrí la boca pero no conseguí soltar palabra. Su mano ascendía por mi muslo."